Ayer se podía leer en los periódicos que la Comisión Europea abre un expediente a España por gasto desmesurado. Se refieren a las medidas tomadas por el gobierno para paliar la crisis que, parece ser, podrían distorsionar el “libre” mercado. Eso lo dicen los mismos que decían que el modelo neoliberal se autorregulaba. Pues bien, la realidad es que ahora mismo tenemos un enfermo -el sistema económico- que no responde a los antídotos diseñados por sus creadores -bajadas de tipo de interés-. Un enfermo en fase terminal. Igual que el enfermo de cáncer cuyo cuerpo saturado de medicamentos ya no responde ni a los calmantes.
Lo que olvida la Comisión Europea es que el Gobierno de España, no tiene como misión poner en marcha una idea de “libre” mercado tan ridícula en sus planteamientos como vacua en sus fines. Fines que, matizo, sólo sirven para permitir a las grandes empresas un horizonte de crecimiento ilimitado. Y permítaseme un ejemplo de perogrullo, al más puro estilo Rajoy. Bien sabe el ama de casa que cuando se limpia el polvo, se saca de un sitio y se lleva a otro a menos que se actúe con suma precaución. Esto es lo mismo, sólo que en vez de polvo se trata de dinero. ¿A costa de quién crecen las grandes multinacionales? A costa del poder adquisitivo de la clase media. Lo que está sucediendo en Europa, es un “genocidio económico” de la clase media en beneficio de turbios grupos de poder.
En conclusión, la economía es un instrumento al servicio de la sociedad. Y no puede pasar esta a instrumentalizar al hombre. Si para beneficio del ciudadano es necesario sustituír tesis economicas que no están funcionando, han de ser sustituídas cuanto antes. Son ellas las que han de adaptarse a la necesidad del hombre. Lo contrario sería rebajar la condición humana.
España castigada
Sábado, 21 Febrero 2009 de Juan
