Apoyándome en el diccionario de la Real Academia Española, me gustaría aclarar las diferencias entre dos conceptos que parecen usarse de forma ambigua e indistinta. Empecemos por el primero. Liberalismo (aludo a los que se definen como “liberales”);
Según la susodicha academia, dícese liberal (en una de sus acepciones, la que nos ocupa) de aquel que es “Partidario de la libertad individual y social en lo político y de la iniciativa privada en lo económico”. Sin embargo, ahora llega la primera contradicción. Se define liberalismo (2ª acepción) como Doctrina política que defiende las libertades y la iniciativa individual, y limita la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural.. ¿Cuál es el problema? Aunque no está escrito en ninguna parte, el sentido común indica que debiera ser liberal aquel que profesa el liberalismo. Y, ¿cómo es posible que alguien que defiende las libertades, en general, pretenda limitar la acción “del Estado y de los poderes públicos en la vida social”, cuando son precisamente estos los únicos garantes de ellas? No es posible. Es una “contradictio in términis”.
Entonces, ¿qué ocurre realmente? Yo tengo mi teoría al respecto. Me explico. Al decir “liberal”, de acuerdo con otras acepciones de la RAE no mencionadas, se engloban una serie de matices considerados como positivos por el “contexto social”. Ahora nos topamos con la política. La mejor forma de vender una reforma económica (por ejemplo) es adjetivarla como “liberal”, “neoliberal”, o hablar de “liberalización” (todas suenan a “libertad”). Esto es erróneo. Todas las reformas recientes tienden únicamente a reducir la intervención del Estado. Y esto ya no es liberalismo. Es neoliberalismo, “Teoría política que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado.”, valga la redundancia.
En conclusión. Discutir de liberalismo es un anacronismo. Actualmente, ni los malos de las películas son “antiliberales” realmente, aún cuando ellos lo digan. Lo que realmente hay que discutir es el neoliberalismo. Y habría que plantearse por qué razón se llama así, cuando la única relación que guarda con el liberalismo parece ser sólo una coincidencia de palabras en su definición, configuradas de distinta forma y acompañadas por una gran similitud sonora que induce a la confusión. Lo dejo en el aire….

Además, suele creerse que el liberalismo es un invento moderno, cuando en realidad los primeros discursos liberales ya se escuchaban en la Grecia clásica de Pericles. Ha habido siempre en la historia discursos liberales, aun cuando el contexto sociopolítico de la época fuera todo lo contrario. En la Edad Media, por ejemplo, hablaremos ya de Ockam o incluso Salisbury.
El verdadero liberalismo, el clásico, se circunscribía únicamente al plano ideológico, político. Si consideramos a Stuart Mill como el padre del liberalismo moderno, lo comprobaremos sencillamente. Es evidente que la economía estaba en segundo plano. SImplemente porque no era lo importante, el mundo no giraba en torno a ella. Los estados todavía eran agentes muy potentes y el individuo deseaba zafarse de la inopia intelectual en la que se hallaba inmerso. Lo fundamental era la libertad de pensamiento y expresión en todas sus formas.
Ahora, en cambio, el neoliberalismo pone lo económico por encima de lo político. Muchos “neos” estarían dispuestos a malvender su libertad política con tal de que les dejaran hacer lo que quieran con “su dinero y sus propiedades”. Dinero y propiedad son el eje del neoliberalismo, no las ideas.
Y conviene tener en cuenta que, precisamente por lo que acabo de señalar, al neoliberal se le denomina ya neoconservador (neocon). No opta por conquistar nuevos horizontes intelectuales, ideológicos o espirituales. Todo lo supedita a la mayor libertad de inversión y/o expolio del entorno.
El “sapere aude” de Kant, la caverna de Platón, el discurso de Spinoza… eso es liberalismo. ¿Importaba aquí la economía? Ni se menciona. La economía es una herramienta de convivencia, de supervivencia. No un fin en sí mismo. MUchos no lo entienden.
Que viva Keynnes, coño!!
He dicho.
Muchas gracias, gran aportación. Me parece que es la primera vez que estamos de acuerdo sin reservas, jejejej (al menos aquí).
Saludos
P.D: Después del examen de la semana próxima entraré a saco en tu blog. Te lo voy a colapsar a comentarios. Llevo dos meses de retraso, jejej