Por si el estupor debido a la crisis (o saqueo) no fuese suficiente, reaparecen los reyes del humor para alegrar las vidas del humilde ciudadano de a pié. Comienza el chiste: “AI acusa a la fiscalía de ir contra el derecho por recurrir el proceso de Garzón” es el título del artículo que aparece en El País hoy. Algunos extractos son “Amnistía Internacional (AI) ha arremetido hoy contra el Ministerio Fiscal por frenar la causa de la Audiencia Nacional sobre los graves crímines perpetrados durante la Guerra Civil y el régimen franquista, y ha exigido al Gobierno garantizar una investigación judicial efectiva sobre las desapariciones forzadas en el citado periodo. ” y “La ONG pro derechos humanos, en un informe con el pretende reparar el “contexto de desinformación” en torno al proceso abierto por el juez Baltasar Garzón, se ha unido a la recomendación del Comité de Derechos Humanos de la ONU para pedir al Estado que derogue la Ley de Amnistía de 1977.“
Bien, pues los hechos hablan por sí mismos. Pero como me aburro haré unos pequeños comentarios. El significado de la palabra amnistía según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (y espero que no sea derogada tan loable institución) es el siguiente: “Olvido legal de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores“. ¿Alguien puede aportar algún dato acerca de ocasiones en las que Amnistía Internacional haya hecho honor a su supuesta filosofía? La respuesta es NO.
Surge entonces la pregunta ¿entonces a qué se dedica AI? A interferir en asuntos ajenos a su injerencia y competencia. Ni más ni menos. Igual que la ONU. ¿Y quién les ha pedido su opinión acerca de este asunto? NADIE. Y baste esto como opiniones triviales y populistas. A continuación esbozaré una serie de argumentos para persuadir a mis escasos lectores de que la actividad de tales “instituciones” sólo se puede sustantivar con la palabra chiste;
i) Contexto político: La Ley de Amnistía del año 1.977 perseguía un objetivo fundamental; la reconciliación nacional. Lo que vulgarmente diríamos “borrón y cuenta nueva”, de ahí el nombre, precisamente. Era absolutamente imprescindible para construir entre todos los ciudadanos la democracia, siendo uno de sus pilares fundamentales. Es más, sería un absurdo juzgar a cualquiera, de un bando u otro, porque no se tiene constancia de todas las atrocidades cometidas ni de todos los responsables. Y no pudiendo garantizar una aplicación en igualdad de condiciones para todos, es mejor no aplicar nada. No vaya a ser peor el remedio que la enfermedad. Además, es curioso como los ciudadanos, tanto en ese momento como ahora, están en su mayoría a favor de ella. Si queremos el ejemplo de dos figuras políticas relevantes en esa etapa y que encarnan polos opuestos, véase Manuel Fraga y Santiago Carrillo. Es decir, sobre esta ley no había divergencias. Todo el mundo la entendía necesaria.
ii) Irretroactividad de la legislación: Uno de los argumentos que esbozan Garzón, AI y la ONU es las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la Guerra Civil. Ya, pero, los derechos humanos no existían en la etapa 1.936-1.939. Se instituyeron en el año 1.945. Y todo el mundo sabe que las leyes no pueden tener carácter retroactivo. Es un principio básico del derecho. Nadie puede ser juzgado por una acción, sea cual fuere, que no era delito en su momento. Lo contrario sería un absurdo. Y aún habiendo existido en esa época los Derechos Humanos, se podría ahondar en qué autoridad tiene la ONU para hacer cumplir esos derechos. Porque la fuente principal de legislación en España es la constitución del 78, basada en la soberanía popular, única fuente legítima de derecho.
iii) Misión del gobierno: “La AI exige al gobierno….” La realidad es que el gobierno español no está para satisfacer las exigencias de ninguna ONG. Su primera misión es hacer cumplir la ley, en aras de la concordia civil. Y es lo que han hecho las distintas instituciones. Que la Audiencia Nacional, como parte del sistema jurídico español, cumpla también la ley. No puede atribuirse competencias que no le corresponden, ni actuar pasando por alto una ley anterior a su fundación y actualmente vigente.
iv) Garzón: Hay que analizar las cosas en función de donde provienen. Y supongo que no resultará ajeno a la opinión pública las preferencias de Garzón a la hora de hacer un proceso judicial. A veces parece que mas que buscar la justicia, busca hacer justicia a su grandeza personal. Y sino véase la tibiedad con la que trató el caso de los periodistas españoles muertos en Irak por un bombardeo ilegal de los soldados de EEUU. Se podría decir que deshizo la gran labor llevada a cabo al respecto por Marlaska. Tal vez se podría haber ganado enemigos realmente peligrosos. Es mucho más seguro arremeter contra ancianos o fallecidos. Pero sin duda, con semejante disparate jurídico, saldrá en los periódicos y será el centro de todas las miradas durante una temporada.
Creo que no tengo nada más que decir. Estoy seguro de que no todo el mundo estará de acuerdo, pero espero ansioso vuestras aportaciones y opiniones. Saludos.